Día de la Musica LIVE
Beck

Esplendor en el Matadero

Con una asistencia de público masiva, el Día de la Música Heineken se convirtió en Madrid en la constatación de que estamos ante una brillante generación de músicos jóvenes que, además, han conseguido acortar la distancia que les separaba del gran público. 

Texto: JuanP Holguera, Sara Montes y Guillermo Arenas
Fotos: Daniel Carretero, David Rejano y Guillermo Arenas

Entre todos los fogonazos que vienen a la memoria de esta edición del Día de la Música Heineken, dos de ellos sirven para resumir –si es que es posible- el estado de las cosas en la música nacional.

El primero nada más abrir las puertas del recinto de Matadero Madrid: asistencia masiva y colas un domingo a las 12 de la mañana para ver el directo de una banda desconocida para el gran público hace poco más de un año. La segunda, unas diez horas después: una avalancha propia del comienzo de las rebajas en un centro comercial que se dirigía a los primeros puestos del Escenario Verde, donde Russian Red y The Sunday Drivers repetían un 21 de junio después, afianzándose unos y disfrutando otra de un reconocimiento creciente dentro de una escena ala que el calificativo de independiente ya se le ha quedado muy estrecho. Los tres son la punta de lanza de una generación de bandas que, sin entrar en consideraciones ni comparaciones con años pasados, ha conseguido algo importante: traspasar limitaciones y fronteras que hace muy poco parecían insalvables y cambiar las preferencias de una parte considerable del público. Algo digno de ser celebrado en un día que, sobre todo, se entiende como una apuesta por el talento más joven.

El público que no dejó de llenar el recinto durante más de 12 horas pudo ver los directos de músicos ya asentados (Christina Rosenvinge, Josele Santiago, Antonio Arias…) pero, sobre todo, descubrir o comprobar como y a qué suenan grupos todavía en la fase de despegue de su carrera. Una fiesta que dio para muchísimo y de la que destacamos todos estos momentos.

 

Escenario Matadero

 

Vetusta Morla


El sexteto madrileño demostró ser un reclamo ya inapelable para una nueva generación de amantes de la música y de la experiencia del directo, dejando claro que su camino es de largo recorrido, que han llegado hasta donde están después de mucho trabajar y que, finalmente, están aquí para quedarse. En formato acústico y sin renunciar a la percusión y el ritmo, su repertorio mutó desde la descarga eléctrica de sus actuaciones habituales hasta una suerte de rock de cuerdas de nylon emocionante y emocionado que resultó ser el más aplaudido de la jornada matutina madrileña (inmediatamente después de su actuación volarían hasta Barcelona para actuar allí ya de noche). Como broche final a su actuación interpretaron “Chicago”, de Sufjan Stevens, acompañados por una Christina Rosenvinge cuya aportación, ante semejante apisonadora estilística, quedó en meramente anecdótica. Con todo, un inmejorable punto de partida para esta gran fiesta de la música. JuanP Holguera

 

Le Mot


Malela Durán, artista inquieta donde las haya que ya ha pasado por formaciones de renombre indie como Nosotrash, Garzón/ Grande-Marlaska y Las Baguettes, ha decidido dar salida a su proyecto más personal, Le Mot, que no es otra cosa que ella sola con su guitarra más alguna colaboración esporádica. Al calor de los focos, ella misma confesó que esperaba actuar frente en un auditorio mucho más reducido, y posiblemente en esas condiciones su repertorio hubiera resultado más vistoso. Para la ocasión, se hizo acompañar de una corista que apenas aportó matices a un cancionero a medio camino entre el folk lo-fi de los discos en solitario de Lou Barlow y las formas pop descacharrantes de Kimya Dawson. Con todo, buena parte de su actuación estuvo dominada por el tedio, si bien puede achacarse a que sus canciones merecen una mayor instrumentación y distintos arreglos que las doten de más sentido. JuanP Holguera

 

Josele Santiago


Antihéroe inimitable del rock and roll patrio y autor de sello más que reconocible, Josele Santiago agarró su acústica y se plantó frente al público para ofrecer algunas de las coplas que dan forma a sus hasta ahora tres discos en solitario tras aparcar a Los Enemigos. En las distancias cortas, despojadas de los bellísimos arreglos que adornan sus grabaciones, las canciones se resintieron ante un público acostumbrado a escuchar a su maravillosa banda o, cuanto menos, a sus actuaciones junto al incombustible Pablo Novoa. Pese a todo, composiciones tan inspiradas como “Vuelo de volar”, “De papel” o “Pensando no se llega a ná” superaron con creces el listón de la maestría. Para terminar, una reivindicación, la de la música del argentino Moris, fino observador de la realidad y artista muy recomendable, de quien Josele interpretó “Nocturno de Princesa”, poniendo broche de oro a una actuación de genio y figura. JuanP Holguera

 

Gilberstatico


Desde Valencia llegaba Gilberstatico, miembro de los ponderables Las Mierdas Flotantes y aplicado compositor de tintes dadaístas y humor abstracto. Sus canciones navegan entre la broma local (arrancó el concierto con “Papas”, su “sentido” homenaje personal a las patatas fritas valencianas) el gamberrismo con sentido social (“Pleno empleo”) y el frikismo ilustrado y macarra (“El trabajo más difícil del mundo”, “Afters”). Repartió maquetas entre el respetable tirando cd´s después de cada canción, y únicamente armado con su teclado, su sonrisa pícara y su arrolladora personalidad ofreció un set que no dejó indiferente a nadie, dividiendo a parte de la audiencia entre devotos seguidores de sus travesuras sonoras y aquellos que no entraron en su juego y salieron echando pestes de su propuesta. Para todos ellos, si me lo permiten, vaya esta observación: la música también puede ser una broma sin mayor trascendencia, y Gilberstatico (muy inteligentemente) así lo ha entendido. JuanP Holguera

 

Boat Beam


El trío internacional formado y afincado en Madrid jugaba con ventaja con respecto al resto de sus compañeros del escenario “acústico”, ya que ellas actuaron en su formato habitual, aquel para el que el grupo fue concebido. La voz de Josephine Ayling cada vez recuerda más a la de una Björk edulcorada y sin estridencias, y sus canciones ganan con cada nueva escucha. Sin duda, han aparecido en el momento adecuado (Russian Red mediante), pero su valía artística les asegurará un hueco merecido por derecho propio, si no desfallecen en el largo camino del intento, en la nueva escena folk-pop nacional. En directo supieron actuar con simpatía y profesionalidad, ganándose al público con sonrisas cómplices e invitándoles a visitar su Myspace. Además, se despidieron estrenando una canción que vislumbra un muy prometedor futuro compositivo de calidad ascendente. En consecuencia, merecen el podio de honor al mejor concierto de la mañana.
JuanP Holguera

 

Malcolm Scarpa


Veterano de la escena independiente y viajero solitario en su personal carrera (con la libre variación estilística como único referente continuo en su ya extensa discografía -va por su decimotercero disco-), comenzó su actuación en el Día de la Música maltratando su guitarra eléctrica con el espíritu poseso del sucio sonido blues de Tom Waits en “Jesus coming soon”, para después volver a su personal redil estilístico de la mano de clásicos de su repertorio en castellano más reciente (abrazó nuestra lengua después de cantar en inglés durante once discos) como “Las Delicias” (un curioso retrato del día a día en la ciudad de Madrid) o “La misericordia”, de su última e inadvertida entrega discográfica “El traje vacío”. Lástima que su actuación no encontrara a una audiencia apropiadamente receptiva a una propuesta tan original y distinta como la del madrileño, un artista difícil pero de profundo calado experimental y compositivo. JuanP Holguera

 

Polock


Resulta que estos cuatro chavales han dado la campanada en el mundo virtual, y su Myspace se ha petado de visitas en los últimos meses, lo cual los convierte en una especie de Artic Monkeys patrios (de Valencia para ser exactos). Y parece que ellos se lo han tomado en serio (lo de ser como Arctic Monkeys), aunque su sonido en estudio recuerde mucho más al de The Strokes. En cualquier caso, sus canciones sonaron forzadas al pasar al formato acústico, aunque su propuesta para la ocasión optara por prescindir -tan solo- de distorsión y batería (pero no de la electricidad ni del ritmo –usaron congas-). En cierta forma, la obligada desnudez sonora descubrió las costuras de un cancionero creado para ser lucido a más volumen. Aun así, en su actuación brilló especialmente “Tangerines and unicorns” (con un gran estribillo), que augura muy reseñables aportaciones musicales futuras. Grupo en crecimiento. JuanP Holguera

 

Antonio Arias


El artista granadino es una de las figuras clave para entender el devenir de la música rock en nuestro país. Ha formado parte de grupos imprescindibles como 091 o los Lagartija Nick que lidera desde hace casi dos décadas. Su sola presencia impone, y en esta actuación en solitario (acompañado por Daniel Melón a la guitarra flamenca) apareció en riguroso traje negro, coronado con un rojo sombrero cordobés. En lo musical, adaptó algunas de las canciones de Lagartija Nick (“Tu violencia”, “Un marciano envía una postal a casa”), llevándolas de forma sorprendentemente natural hasta un sonido muy alejado del original, pero también hizo hueco para versionar a Joe Strummer & The Mescaleros (“Straight to hell”) y Víctor jara (“El derecho de vivir en paz”), además de interpretar una excelente versión de “Vuelta de paseo”, incluida en el rompedor y ya mítico “Omega” que grabara con Enrique Morente. Mucho y bueno. JuanP Holguera

 

Nudozurdo


Daba igual la hora, menos aún el inmoderado calor que se puede concentrar en este abrasivo mes de junio a las cinco de la tarde bajo un techo de uralita. El público ya estaba reventando el aforo del Matadero y, quizá, las previsiones de los más optimistas. Muchos deseaban disfrutar de los recién llegados Nudozurdo, una de las nuevas sensaciones independientes de la temporada, (autora de la ópera prima “Sintética”, publicada hace exactamente un año) pero también el grupo nacional sobre el que los “foreros profesionales” no logran ponerse de acuerdo. Que si sus letras son pretenciosas, que si la osada lírica se merece aplausos por defender nuestro idioma… Pero a pesar de tales controversias, alrededor del cuarteto madrileño giran verdades inamovibles, puntos sobre los que no se aceptan apenas discusiones. Y estos madrileños cuyos inicios nunca fueron sencillos, se valieron de esta nueva oportunidad para volver a demostrar que se merecen un hueco privilegiado entre los planes de la providencia.

En su espiral de rock, en esos torbellinos de sonidos se concentran todo tipo de energías heterogéneas alternando entre la elegancia de unas frágiles emociones y la brusquedad casi noise de canciones como “Kamikaze” o “El Hijo De Dios” que el audaz público se encargó de corear convirtiéndola probablemente en otro himno para unos oyentes ávidos de reconocibles estribillos.  Sara Montes

 

Julio de la Rosa


A diferencia de la mayoría de los artistas presentes en el cartel madrileño del día de la música, Julio De La Rosa era junto a Christina Rosenvinge de los pocos que no tenían absolutamente nada que demostrar a nadie. Porque largo es ya el camino recorrido por el ex Hombre Burbuja, extensa es su discografía entre grupo y proyectos en solitario. Pero ni los años, ni la experiencia acumulada alimentan una autocomplacencia que brilla por su ausencia.

Desde la humildad, él se sabe importante, se ve a sí mismo como una referencia, quizá incluso un ejemplo para todos los insultantemente jóvenes que vienen a buscarle las cosquillas, a presentarse como una competencia directa; una bella y necesaria lucha entre generaciones. Pero sin complejos, aclaró que su catálogo actualizado con “El Espectador” sigue actual y tan querido como lo fue en sus principios más de una década atrás. Así, tras interpretar junto a Extraperlo “Del Montón”, originalmente compuesta por el Señor Chinarro, dejó  clara su compatibilidad con los menos curtidos pero sobre cuyos hombros reposan, tranquilas, las esperanzas de futuro. Sara Montes

 

Extraperlo


Divertirse y que la gente se lo pase bien debería ser el lema por excelencia de otra de esas nuevas joyas con las que cuentan de aquí para adelante los verdaderos amantes del sonido indie. Extraperlo, con su guitarra a la Vampire Weekend bebiendo de las raíces africanas, no pudieron ser más oportunos al salpicarnos de ritmos hawaianos, cadencias veraniegas que recordaron lo frustrante que resulta vivir en una ciudad sin mar…

Con ellos sobre el escenario, florecían las sonrisas, se multiplicaban los besos y, el suelo ardiente, se convertía en fina arena sobre la que los asistentes movían, radiantes de felicidad, la totalidad de un organismo a punto de deshidratarse. Así, los cuatro surferos de Mushroom Pillow fueron sin duda una de las notas más refrescantes y destacables de la jornada, una de las sorpresas para enmarcar. A pesar de la brevedad del concierto, sobran los motivos para esperar, impacientes, la llegada del que sucederá a “Desayuno Continental”, su primer trabajo. Sara Montes

 

Mendetz


3, 2, 1… y despegó la astronave en dirección a una lejana galaxia donde el término “tiempo” pierde todo su sentido. Si Mendetz, en ocasiones, suenan tan ochenteros que parecen llevar hombreras, también poseen ese don futurista de tele- transportarnos hacia épocas aún por conocer, territorios electrónicos colmados de sintetizadores, kits y patches llamados a ser explorados el día de mañana. Con su segundo álbum “Souvenir” haciendo estragos entre los entendidos, los hijos de Daft Punk aprovecharon la ocasión y sacaron a flote su sangre culé para provocar a la capital española recordándole la humillación del 2-6 y, gritando orgullosos en alguna ocasión: “¡Visca el Barça!”.

Porque si la música no entiende de rivalidad en un día tan especial como este, el fútbol afortunadamente sí lo hace. Así, desde esa postura irónicamente chulesca, el grupo de casio-punk se vio rápidamente absuelto gracias a la irrefutable calidad de un portentoso y bailable directo que, tras brindarnos el excitante superhit “Orgasmatron”, se despidieron junto a Marc de Dorian recordando a Morrissey con “First Of The Gang To Die” y, con la sorprendente versión de Gala “Freed From Desire”. Sara Montes

 

Escenario Verde

 

Russian Red


Con Lourdes Hernández últimamente corremos el riesgo de caer en una reiteración sin sentido. En los 365 días que hay entre un 21 de junio y otro, se ha hablado tanto de ella que parece difícil aportar algo nuevo. Pero eso, no obstante, no afecta ni a su voz ni a sus canciones. Con un directo más que rodado, la madrileña confesó al público del Escenario Verde que no había tocado antes ante tanta gente y que le hacía especial ilusión hacerlo en su ciudad. Y, como ya sabemos todos, desplegó su talento tanto en las composiciones que ya conocemos –y a las que ha cambiado de forma a lo largo de los meses-, como en las nuevas (“Gaviotas”, “Title of My Life”, “Letters”) y en una sorprendente versión de “All My Little Words” (Magnetic Fields) con la que demuestra una vez más su habilidad para hacer propias composiciones ajenas, justo en el preámbulo a uno de los momentazos del día. Por fin, la versión de “Divine” (Sébastien Tellier) preparada junto a The Sunday Drivers. Un divertimentos sixties, con Jero y  Lourdes acompañando con palmas sus “ooh-ooh-ooh-aahs”, tan ligero como divertido. Guillermo Arenas

 

The Sunday Drivers


Con “The End of Maiden Trip” estrenado hace tan solo una semana, The Sunday Drivers jugaban de y nuevo con todo de cara. Horario de estrellas, público numerosísimo y-como siempre- sonido impoluto. Y una vez más, volvieron a ganar. Las nuevas canciones igualan o incluso superan  su repertorio anterior (mención especial para “My Plan”, “I” y “Everything Reminds Me of You”, trío decisivo) y sus clásicos siguen teniendo la pegada de antaño. Puede que no sean los más innovadores, los más arriesgados o los que más llamen la atención, pero su solidez les convierte siempre en un valor seguro. Sólo hacía falta ver la reacción de su publico en la recta final con “On My Mind” y “Do It” para darse cuenta de que, si algo está cambiando entre el público, es en buena parte gracias a ellos. Guillermo Arenas

Agregar a marcadores favoritos:
Agregar a Facebook Agregar a Technorati Agregar a Del.icio.us Agregar a DiggIt! Agregar a Yahoo! Agregar a Google Agregar a Meneame Agregar a Furl Agregar a Reddit Agregar a Blinklist Agregar a Blogmarks